martes, 24 de febrero de 2009

Peces de la Provincia de Huelva

Son muchos los peces catalogados para nuestra ictiofauna ibérica, algunos están extinguidos otros perviven a duras penas y muchos de los capturados con fines comerciales han variado en número con el paso de los años siempre aminorándose sus capturas. En el contexto de los Peces Continentales se catalogan para el Libro Rojo un total de 68 especies para la Ictiofauna Ibérica frente a las 56 especies incluidas en la Lista Roja editada en 1986.
En Huelva podemos encontrar un número amplio de peces oceánicos y otro gran número de peces continentales. Pero como peces oceánicos el número es mucho mayor pondremos una pequeña lista de peces continentales que hoy día se pueden encontrar en Huelva y algunos que aunque existieron ya están extintos (+):
Sacada del libro “Las Colecciones de Peces de la Sección de Biología de las Aguas Continentales” IFIE (1952) para Huelva: Lamprea marina, Esturión (+), Sábalo (+), Saboga, Carpa, Tenca, Barbo de Sclater, Comiza, Cachuelo, Bermejuela, Calandino, Pardilla, Boga del Guadiana, Samaruc, Gambusia, Fartet Andaluz, Anguila, Aguja, Pejerrey, Capitón, Lisa Dorada, Galua, Mugle, Pez Gato, Chaparrudo, Blacbás.

Principales amenazas

El desarrollismo del siglo XX y los niveles socio-culturales resultantes han tenido consecuencias nocivas cuando no perversas para la fauna de nuestros ríos. Por un lado, la contaminación desmedida producto de los vertidos sistemáticos provenientes de industrias y ciudades. Por otro, la tecnificación de la agricultura y la consiguiente utilización de herbicidas, abonos no naturales, DDTS, fertilizantes, y un largo etcétera de sales y nutrientes de cualquier tipo imaginable que de forma indefectible han ido y van a parar (y si no se remedia seguirán yendo) a los ríos en proporciones inconmensurables.
A todo ello se ha unido la falta de previsión administrativa y la anarquía reinante en las zonas agrícolas de riego, donde se han producido cambios recientes de explotaciones agrícolas tradicionales a nuevos cultivos más productivos y de mayor mercado, pero bastante más exigentes en riegos sistemáticos precisamente cuando el estiaje es máximo en los ríos, es decir, en verano.
Todo este complejo proceso interactivo ha provocado una rápida eutrofización de ríos y grandes masas de agua con el consiguiente empobrecimiento biológico y ecológico. Pero también, y quizá más grave para las especies fluviales endémicas, ha resultado que en los últimos años se observan sequías crónicas en ríos donde hasta hace no muchos años las sequías naturales apretaban el estiaje hasta dejar pequeños cursos de agua y grandes pozas donde se refugiaba y sobrevivía la fauna, pero que en ningún caso llegaban a diezmar las poblaciones naturales. En la actualidad, sin embargo, la sobreexplotación del agua para estos riegos durante los meses de junio a septiembre produce la muerte a cientos de miles (¡cuando no a millones!) de peces pertenecientes, en la mayor parte de los casos, a especies autóctonas, endémicas o en cualquier caso de un valor científico, cultural e histórico incalculables.
En otro orden de cosas - pero indirectamente también asociado al propio desarrollo industrial- está el hecho de que en los últimos cuarenta años se haya incrementado la explotación pesquera de algunas especies que en ningún caso podrían mantener efectivos suficientes para satisfacer esta presión ejercida sobre ellas.
“Todo el problema de la economía humana está en la producción. Los más fecundos medios de producción están en las aguas. En ella vive una fauna rica en especies, que son en su mayoría, directa o indirectamente, interesantes para la economía.
La pesca, o sea el arte de capturar seres acuáticos, es tan antigua como el hombre. Este, por su naturaleza investigadora, encontró en las aguas un método de subsistencia; porque el pescado es para el hombre, además de alimento excelente, fácil de conseguir. En el arte de la pesca, se jalonaron los primeros negocios industriales. Los primeros estímulos del hombre, encontraron en su ejercicio sólidos rendimientos.
La pesca, como la caza, en efecto, si no se acompañan de medios destructivos, no se agotan. El rendimiento del ejercicio de la pesca siempre resulta positivo, si se practica con sujeción a las reglas del arte”.
Ignacio Clavel Correa. Ictiología de Agua Dulce. 1933.

Índice de peces continentales

Orden Petromyzontiformes
Orden Clupeiformes
  • Sábalo (Alosa alosa)
  • Saboga (Alosa fallax)
Orden Anguilliformes
  • Anguila (Anguilla anguilla)
Orden Salmoniformes
  • Lucio (Esox lucius)
Orden Cypriniformes
  • Jarabugo (Anaecypris hispanica)
  • Barbo común (Barbus bocagei)
  • Pez rojo (Carassius auratus)
  • Bermejuela (Chondrostoma arcasii)
  • Boga de río (Chondrostoma polylepis)
  • Boga del Guadiana (Chondrostoma willkommii)
  • Carpa (Cyprinus carpio)
  • Gobio (Gobio gobio)
  • Calandino (Squalius alburnoides)
  • Cacho (Squalius pyrenaicus)
  • Tenca (Tinca tinca)
  • Colmilleja (Cobitis paludica)
Orden Siluriformes
  • Siluro (Silurus glanis)
Orden Cyprinodontiformes
Orden Atheriniformes
  • Pejerrey (Atherina boyeri)
Orden Gasterosteiformes
  • Espinoso (Gasterosteus aculeatus)
Orden Scorpaeniformes
  • Cavilat (Cottus gobio)
Orden Perciformes
  • Fraile (Salaria fluviatilis)
  • Pez sol (Lepomis gibbosus)
  • Perca de río (Perca fluviatilis)
  • Aguja de río (Syngnathus abaster)

Índice de peces oceánicos

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